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La lámina que ofrecemos muestra otra faceta de la caleta de pescadores de El Membrillo, acerca de la cual hemos hablado en oportunidades anteriores.
Está ubicada junto al mar al término de la quebrada del mismo nombre, convertida hoy en calle de bastante movimiento, que lleva hacia el sector del Parque Alejo Barrios y avenidas Gran Bretaña y Playa Ancha Se le denominó así porque existía en el lugar abundancia de árboles de ese tipo, oriundos de Asia y que en forma silvestre crecen en el archipiélago de Juan Fernández. Esa caleta tuvo crecimiento espontáneo. Los primeros pescadores que llegaron ahí procedían de caleta Jaime, situada en la ribera, a la altura de la avenida Francia, sector declarado insalubre por la autoridad sanitaria. Buscaron un rincón adecuado y hallaron este que ofrece condiciones especiales para capear el viento, dispone de playa para varar los botes, cuenta con agua de vertiente y ahora, además, está en el radio urbano, con fácil acceso para el público. La gente de la época efectuaba paseos campestres hacia ese sector, en especial los fines de semana, para disfrutar del tranquilo paisaje. Cuando la canícula se hacía insoportable el membrillar ofrecía grato refugio.
La vista que lleva a Las Torpederas se conocía justamente como camino del Membrillo, hasta que el 31 de mayo de 1894, la Municipalidad de Valparaíso aprobó un proyecto patrocinado por el regidor Juan de Dios Navarro, que le dio nuevo nombre, en recuerdo del hombre público Eulogio Altamirano Aracena, quien fuera intendente de Valparaíso, secretario del ejército en campaña en la Guerra del Pacífico y comandante general de la Marina.
La caleta, como la ciudad, nunca fue fundada, pero hay un par de hitos que para los pescadores son importantes; el 25 de febrero de 1898, fecha en que se creó el Club de Deportes Caupolicán que agrupa a esos trabajadores artesanales y, el 3 de diciembre de 1935, en que surgió el Sindicato que les reúne y a través del cual plantea sus inquietudes.
Caleta El Membrillo, junto con la de Portales, constituyen los principales centros de abastecimiento de pescados y mariscos del Gran Valparaíso. Desde antaño, como se puede apreciar en la lámina, restaurantes de diversos niveles, se encuentran situados en los alrededores, lo que permite a la población y a los visitantes, degustar los variados productos del mar.
Con el correr del tiempo, los pescadores se organizaron, con el propósito de mejorar sus condiciones de trabajo y ofrece comodidades a los usuarios. Hoy disponen de sede, de instalaciones para desarrollar sus actividades y proteger botes y enseres.
Todo su quehacer lo cumplen bajo la protección de su patrono, San Pedro, en cuyo homenaje desde hace más de cien años. Realiza la procesión marítima el 29 de junio.
Texto de Luciano Figueroa C.
Propiedad de El Mercurio.
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