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Los padres Mercedarios llegaron a Valparaíso en 1544. Fueron los primeros religiosos que vinieron a esta ciudad. Sus actividades las iniciaron con la construcción de una casa de reposo en el sector de Cabritería, la que abandonaron por la inseguridad del lugar.
Dos siglos después, el 26 de marzo de 1715, fundaron el convento de Nuestra Señora del Socorro de Cervellón y una pequeña capilla, obras destruidas por el terremoto y salida de mar del 8 de julio de 1730.
Los sacerdotes insistieron. Reconstruyeron, pero otros sismos abatieron el trabajo realizado. Incluso cambiaron de ubicación, pues los primeros tuvieron su frontis hacia avenida Uruguay, mientras que los posteriores han mirado hacia la plaza O'Higgins.
En 1887 colocaron la primera piedra del quinto templo, cuyo interior observamos en esta lámina. Se trata de una de las construcciones religiosas de más bellas líneas que haya tenido Valparaíso. Su artífice fue el ingeniero Eduardo Ferhman, constructor, entre otros, del antiguo teatro de la Victoria y del Palacio del Parque de Lota. Poseía dos torres, al igual que la parroquia de San Luis, en cerro Alegre, la única que queda de esas características. El sismo de 1906 destruyó una, la que fue repuesta en 1946 por la iniciativa del superior de la época, el padre Rodolfo Harding.
Era un templo de 58 metros de longitud por 22,75 de ancho, distribuido en tres naves. El cielo era plano artesonado. Las naves laterales disponían de un segundo nivel. Contaba con numerosos vitrales, con motivos religiosos, que permitían el ingreso de luz natural, de modo que era el recinto sagrado de mayor claridad en la ciudad. En lo alto del altar mayor estaba la imagen de Nuestra Señora de la Merced. Más abajo, San Pedro Nolasco y Santa María de Cervellón.
Ésta magnífica construcción resultó muy deteriorada con el terremoto del 3 de marzo de 1985. Se efectuaron varios estudios para reconstruirlo, pero el costo era inalcanzable, lo que obligó a su demolición. En su lugar se levantó otro de líneas modernas, circular, que permite el recogimiento de la feligresía, pero que pasa desapercibido a la comunidad en general.
Luciano Figueroa C.
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