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El monumento dedicado a las glorias navales, en homenaje a los marinos caídos en los combates de Iquique y de Punta Gruesa fue inaugurado en plaza Sotomayor el 21 de mayo de 1886.
Se trata de uno de los recuerdos más hermosos del país, por su sobriedad y sus líneas arquitectónicas.
La fotografía corresponde a hace un siglo. En la parte superior del grupo escultórico se observa la figura del capitán Arturo Prat sosteniendo la bandera y su espada, mientras un pie lo posa sobre un cañón. Más abajo se ven las figuras del teniente Ignacio Serrano, el guardiamarina Ernesto Riquelme y un marinero, que simboliza a sus pares. Una cuarta estatua, la del sargento Juan de Dios Aldea, no está visible en la fotografía. Todas esas obras de arte son de bronce, mientras que el cuerpo central, las columnas y graderías son de mármol blanco. En el interior del monumento está la cripta que guarda las cenizas de Prat y algunos de sus oficiales, ya que los ingenieros quedaron atrapados en la “Esmeralda”. Bordea el monumento un jardín y una reja de hierro. En las cuatro esquinas hay faroles de cinco luces y cañones de la corbeta “Esmeralda”.
A la izquierda, hacia el océano, en la fotografía, se observa el puente de acceso al muelle Prat. En la bahía, barcos de pasajeros y guerra, chatas, cargueros y botes fleteros. A la derecha, el edificio de la estación Puerto del Ferrocarril. El edificio, con dos torres, detrás del monumento, tenía varias funciones. Hacia el océano, la Comandancia de la Marina. Por el frente de esta fotografía están la bolsa y Cámara de comercio. A un costado de la primera torre, la Gobernación Marítima. Sobre las ventanas del segundo piso se lee: Caldera, Iquique y Talcahuano. De esta fotografía se conserva sólo el monumento, con algunas modificaciones, como son la eliminación de las palmeras y los jardines que hoy son áreas verdes. Tampoco están los cañones.
Los restos del Comandante Arturo Prat y sus compañeros de heroísmo fueron trasladados desde Iquique y depositados al interior de la cripta en 1888. Pero, no fueron los primeros en ser sepultados allí. El 24 de octubre de 1887 falleció en Quilpue, donde residía el victorioso comandante de la “Covadonga, Carlos Condell de la Haza, quien antes de morir y cuando se desempeñaba como comandante en jefe de la escuadra, fue ascendido a contralmirante. Fue el primero en ocupar un lugar un lugar en la cripta
Reproducción perteneciente a El Mercurio
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